Temas a tener en cuenta a la hora de rebajar la factura fiscal del ejercicio 2013, antes que finalice el año.

12 | Dic | 2013 | Asesoría de empresas

Los fondos de inversión y los planes de pensiones permiten al ahorrador aplazarla tributación. También es clave analizar si es momento de aflorar beneficios. La fiscalidad es un componente imprescindible para optimizar la rentabilidad de una cartera de inversión. Especialmente en la recta final del año, que es cuando se realizará la “foto fija” de cara a la tributación del ejercicio 2013.

Uno de los elementos que tendrá que tener en cuenta el inversor es la nueva regulación que afecta a las plusvalías de los activos financieros. Desde el 1 de enero de 2013, las ganancias patrimoniales obtenidas con la venta de determinados activos que hayan sido adquiridos en un plazo inferior a 12 meses tributan en la base general del ahorro (del 24,75% al 56%, según la comunidad autónoma). Los activos comprendidos en esta categoría serían las acciones, las participaciones en fondos de inversión, las divisas y las opciones. Se trata de un marco legal que ya se aplicaba hace unos años y que está diseñado para desincentivar la especulación.

En cuanto a las ganancias generadas con los activos que se han mantenido durante más de un año, tributarían como rendimientos del ahorro, es decir, del 21% al 27%, en función de las ganancias. También sería éste el régimen aplicable para los rendimientos obtenidos con la renta fija, los depósitos y los seguros.

  • Plusvalías y minusvalías. Teniendo estos factores en cuenta, lo ideal sería mantener los activos en cartera durante, al menos 12 meses, para limitar el impacto fiscal (siempre y cuando no haya una necesidad de liquidez o una previsión de caída de los valores). En este sentido, los fondos de inversión ofrecen una importante ventaja. Estos productos permiten al ahorrador remodelar la cartera, traspasando de un fondo a otro, sin necesidad de tributar hasta que el inversor no reembolse. Por ejemplo, el inversor puede entrar en un fondo de renta variable, cuya cartera está siendo optimizada por el gestor todos los días sin que el partícipe tenga que tributar por ello. Y si el inversor quiere reducir su exposición a la renta variable, puede traspasar parte de la inversión en el fondo de bolsa a otro de renta fija, algo que tampoco está sujeto a tributación en ese momento. Sin embargo las pérdidas a corto también pueden ser una oportunidad para el ahorrador. Si el resultado neto de las ganancias y pérdidas de menos de un año es negativo, podrá utilizarse para compensar el resto de las rentas de la base general (rendimientos del trabajo, actividades económicas, alquileres, etc.), hasta el límite del 10% de esa parte de la base.
  • Inversión inmobiliaria. El inversor también ha de tener en cuenta que desde el pasado 1 de enero ya no es aplicable la deducción por vivienda habitual (ni por las denominadas cuentas de ahorro vivienda). No obstante, los inmuebles adquiridos antes de esa fecha disfrutan de un régimen transitorio por lo que las deducciones, en su caso, sí son aplicables (hasta el 15% de las cantidades satisfechas, con un límite de 9.040 euros). A este respecto, hay que tener en cuenta que en las viviendas adquiridas entre el 12 de mayo y el 31 de diciembre de 2012 el 50% de la ganancia que se obtenga en el momento de la transmisión está exenta de tributación.
  • Los planes de pensiones. En su caso la inversión se resta de la base imponible (lo que puede suponer bajar el tipo marginal) con un máximo de 10.000 euros anuales para partícipes de hasta 50 años o de 12.500 para los mayores de esa edad. También es aconsejable planificar adecuadamente el momento y la forma de rescatar. Con carácter general el saldo del plan con derecho a reducción del 40%, es decir, el que proviene de aportaciones anteriores al 31 de diciembre de 2006, conviene rescatarlo en forma de capital en pago único, ya que es requisito imprescindible para la reducción. Otra de las ventajas de estos productos es que, al igual que con los fondos, el partícipe no tiene que tributar hasta que no rescata el plan, pero puede remodelar su estrategia traspasando de un plan de pensiones a otro sin tributar por ello.

 

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